28 de febrero de 2009

Ida y Vuelta

Saludillos,

Como hace tiempo que no me pasaba, he decidido hacer una entrada corta. No tengo un tema claro sobre el que hablar, así que os cuento como me ha ido últimamente y listo.

Lo mas reseñable sin duda de estas semanas ha sido mi viaje a Córdoba para ver a mi chiquilla, que me queda lejos, si; pero sin duda alguna me merece la pena jeje :) (Se alegrara cuando lea esto) El viaje no fue demasiado cansado pese a todas las horas que fueron. En la estación de buses todo fue como siempre, ver gente ir y venir, encuentros, despedidas, maletas, bolsas, mochilas, y un largo etcétera.

Me quede varias veces dormido en el autobús, así que no me entere de que acabamos en un atasco que nos retrasó un poquillo más de lo debido, y al llegar, ahí estaba mi renacuajo expectante, y todo fue bien. Al contrario de cómo suele suceder, nos quedamos en la estación de autobuses, hablando, besándonos y dándonos abrazos y es que la espera fue demasiado larga. Al llegar a su casa, después de montarnos en un bus cordobés (son igualitos a los buses del norte pero el doble de caros -ouch!-) hice lo mismo que la primera vez, di golpecitos en la ventana del salón, que da a la calle, para que salieran, entramos y ¡por fin en casita del sur! Esa noche nos quedamos en casa, en vez de salir con los chicos, como teníamos pensado y es que había mucho de que hablar y que escuchar.

La sorpresas del día fueron varias, la camiseta que me había comprado para la campaña de BSK, las fresas con chocolate Nestlé, que hizo para endulzar mi estancia, los caramelos Violetas que compro en Madrid, el té moruno que le pedí y un sobrecito raro con, lo que yo pensaba que eran abalorios. Creo que no me dejo nada… aunque no me extrañaría, porque mi maldita memoria siempre esta en off. Desde aquí también quiero darle las gracias por todos los regalitos y sorpresas, que quizás no agradecí en su momento y que sin duda se merecía. MUCHAS GRACIAS PEQUEÑA, POR TENER SIEMPRE ALGO PARA SORPRENDERME.

El sábado fue un día fue para nosotros, y tampoco quiero profundizar mucho pues esos momentos quedaran por siempre entre ella y yo… El domingo estaba contento pues, casi sin quererlo, al haber conocido a mi chiquilla, me encontré con otro gran tesoro, y ese es el grupo de amigos que tiene, que me brindaron su confianza y amistad desde el primer instante que pise suelo sureño, y es que son muy buena gente.

Por la mañana hicimos un intento de sesión de fotos en su terraza, con vistas al río y a la ciudad, con la mezquita de fondo (Dios…como añoro esas vistas, con ese sol dorado resaltando todo y haciendo brillar miles de puntos por toda la ciudad, incluso las oscuras aguas del Guadalquivir) aunque no salio bien, porque el sol era demasiado fuerte y me cegaba. Lo decidimos posponer para el atardecer, y esa misma tarde a las 5 quedamos en mi bar favorito con los “nenes” para vernos. Ya no recuerdo el orden en el que vinieron, pero recuerdo que les regale a todos un pedazo de GUILLEABRAZO como dios manda (si, tengo marca propia de abrazos, ¿que pasa?), porque les tengo un cariño muy especial. A Kratos porque conecté con el desde el primer momento, al Negro, porque siempre ha estado al lado de mi pequeña, cuidándola y en el fondo, siempre leal a los suyos y yo me arrodillo ante alguien así; lo único que me duele es no poder tener más conexión con el, pero quiero dejar escrita aquí una cosa y es la promesa que le hice de brindarle mi casa para que venga y conozca mi pequeña ciudad y porque es un tío demasiado especial como para dejarlo escapar.


A la parejita porque han sido una sorpresa para mi, pues empiezo a verlos como un diamante en bruto del que se puede obtener cientos de riquezas e individualmente, el, porque tenemos en común mas cosas de las que pensaba y cada día me alegro mas de poder mantener una relación y poder conversar con el y con ella porque es un amor de mujer, mas buena que un chuco pan jajaja, como decimos en mi tierra e igual de interesante igualmente.

Del resto no me olvido pues faltaban muchos componentes, como mi chiquitín historiador al que le tengo mucho aprecio también por las conversaciones de todo tipo que he mantenido y espero mantener, a Ch…n (no se me ocurría la manera de no poner su nombre xD) aun no me ha dado tiempo a profundizar con el, pero con esos ojazos no se puede tener maldad y al resto igual, casi no me ha dado tiempo de hacer algo mas que brindar con las botellas frías de cerveza de fresa.

Tras la reunión no pude echarle huevos e irme a casa a seguir con la sesión fotográfica y es verdad, fue una cagada sin excusas, así que dejémoslo ahí. Pasamos un buen rato con el Negro y tras despedirlo y perder a Kratos por razones biológicas, nos quedamos mi renacuajo, la parejita y yo sentados en un banco de las Tendillas, frente al jinete negro de cabeza blanca, hablando como no, de cochinadas jejejeje (y es que parece que no hay mas temas xD)

Después de despedirnos tras una buena conversación con “el y ella” estuvimos en casita juntitos hablando y tras eso, bajamos a cenar unos inolvidables filetes de lomo de cerdo a la mostaza, bueno a la salsa gaucha jeje.

Nos dormimos abrazados como no y a la mañana siguiente, cuando el sol aun no había hecho su aparición, a todo correr termine la maleta y con un gran pesar en mi corazón nos encaminamos gracias a la curra, en coche, a la estación, y es que los 4 días y 3 noches ya se habían pasado, demasiado rápido, en mi opinión. Al llegar, enseñe mi billete, y me monte en la parte trasera derecha del bus, junto a la ventana, donde mi renacuajo y la curra me despedían. No me da vergüenza decir, que tras salir de la estación y sentir las primeras líneas de luz en el rostro, mientras dejaba atrás un paisaje muy querido para mi, unas lagrimas bajaron hasta mi boca, y es que las despedidas nunca son fáciles, y uno cree que no se acostumbra, pero finalmente si.

Decidí dormir todo lo que pude, y de nuevo cuando llegue a Madrid, tocaba cambiar de estación, entre en el metro, compre mi billete, anduve como si fuera un madrileño mas y monte en un vagón, en el que compartía espacio con un hombre de casi dos metros, con unos ojos azul turquesa que resaltaban entre las cabelleras oscuras de la gente de pie en el centro del vagón y un hombre joven, de traje con una gabardina negra muy bonita que contaba las paradas para llegar a la Avenida America y miraba con temor el nombre de cada parada por miedo a haberse pasado. Al llegar casi dejamos vacío el vagón y tranquilamente me encamine a la estación de sobra conocida que me llevaría de vuelta a casa, en contra de mis deseos. Me senté en un banco y un chico de unos doce años sudamericano no me quitaba ojo, así que lo sonreí, y tímidamente se refugio mirando al suelo. Su hermano sentado a su lado y con cara de abatimiento miraba a la nada. A mi lado una señora de unos 70 años leía un folleto de los bifidus o el omega 3, ya no recuerdo. Alguien montaba jaleo y el segurata le llamo la atención. Me relaje leyendo el libro de “La ciudad y los perros” y deje que los minutos pasaran. Detuvieron finalmente al mendigo que montaba jaleo y aun entre dos seguratas, tardaron 10 minutos en hacerlo. Como siempre pasa, se monto un circo y la gente que no veía lo que pasaba se levanto y se puso en primera línea para tener una buena perspectiva de lo que sucedía. No me llamo la atención como lo detenían si no que, la cerveza que llevaba dentro de una bolsa de plástico blanca cayo al suelo y me pareció verlo a cámara lenta, pues al tocar el suelo, estallo en mil pedazos, asustando a los viajeros que estaban cerca. Los pedazos se esparcieron y el mendigo gritaba algo incomprensible. Los seguratas se tiraban encima de el, intentando ponerle las esposas y el mendigo gritaba. Cuando lo consiguieron, me percate de que su petate, quizás, lo único que tenia para pasar las noches algo tapado se había quedado tirado en el suelo, como si nunca hubiese pertenecido a nadie. Dos nacionales se acercaron y preguntaron a otro segurata algo, supuse que se lo llevarían al calabozo de la comisaría para que pasara el pedo.

Mientras escuchaba a mi compañera de asiento, la señora mayor, decir en voz muy muy baja, casi incomprensible, “saco de mierda, saco de mierda….” Y me dio pena. Supongo que fue porque nadie le preguntaría pasado el pedo al mendigo como se sentía. Pasado el circo, la gente se quedo sin motivo para continuar de pie y el morbo hacia tiempo que se había acabado así que volvieron a sus asientos. Volví a mi lectura, que cada vez se volvía más interesante y me di cuenta de que faltaban 10 minutos para que mi autobús saliera. Cogí mis maletas y me dirigí a la puerta que te lleva a las dársenas.

Encontré mi bus, y mostré mi billete, el conductor se limito a decir “DNI…” y yo eche la mano a la cazadora, y cumpliendo una especie de sentimiento extraño que me había inundado durante la gresca, rebusque sin éxito y le dije: “no la tengo... no tengo la cartera…” y el conductor sin demasiada sorpresa respondió: “te la han bailao, te la han bailao” y yo rebusque, palpe y no encontré nada. No me lo creía, y vista mi cara de asombro me dejo subir, y arriba ya en mi asiento vacíe completamente mi mochila, cargada de cosas. Busque sin éxito mi cartera, volví a meter todo y la deje cerrada. Baje y le pedí al conductor un minuto y desaparecí de las dársenas a la carrera. Pregunte a un segurata si había visto una cartera tirada o si se la habían dado y me respondió que no. Pregunte después a la señora que tenia al lado y su respuesta fue la misma…seguía sin creérmelo, así que con semblante triste volví al bus, me senté y trate de recordar algo inaudito… ¿como era mi cartera? ¿Azul? ¿Negra? Y recordé… recordé para mi pesar dos talismanes que acaba de perder, mis dos objetos de la suerte y de la confianza: la placa de policía que me regalaron por mi cumpleaños y que llevaba conmigo ya varios años, que avivaba mi fuego interior pensando en la profesión de mis sueños y la púa, la púa azul oscura brillante y negra que mi novia me regalo en un bar, una noche, cuando mantenía con ella mi primera conversación, sin saber que meses después comenzaría con ella una aventura amorosa, la aventura amorosa con la que mas completo me he sentido.

Golpee dos veces la plaza vacía delante de mi, lleno de rabia e impotencia…”tuvo que ser durante la gresca pensé” No fue un buen viaje el de vuelta, pues me sentía humillado. Me daban igual el DNI, la tarjeta de la seg. Social, la de crédito y el dinero; yo quería mi placa y mi púa, tan solo mi placa y mi púa.

Ya en mi tierra sabia que nadie me esperaría, ni en la estación ni en casa, a excepción del gato. Sentí que debía proteger a toda costa mis pertenencias hasta llegar a casa donde podría descansar y es que es la primera vez que me siento inseguro en mi propia ciudad.

Ya en casa todo volvió a la normalidad y al día siguiente me levante en mi cama, solo, con el mismo sol en la cara que alumbraba las turbias aguas del Guadalquivir. Parece mentira que tan solo unas horas antes estuviera en la otra punta del país despidiéndome de mi pequeña.

Lo cierto es que un par de días después descubrí que el haber perdido mis únicos ahorros y mis dos talismanes mas preciados se verían mínimamente recompensados al tener que poner una denuncia en la comisaría de Doctores castroviejo. Me atendieron estupendamente, una chica de prácticas y su instructor, un policía con años de experiencia. Pude palpar el ambiente policial mejor que nunca y me despedí con una sonrisa, un “muchas gracias y felices prácticas a los tres” pues había más policías en la sala.

Hoy no hablare de nada relacionado con la policía, pues es tarde ya y llevo escritas 3 páginas y media.

Solo quiero recalcar una cosa: Pequeña te quiero mucho, muchísimo y no veas como me esta constado estos días no pensar demasiado en ti y ponerme triste, pues te estoy echando mucho de menos, mas que nunca, creo.

Ayer como quien no quiere la cosa escuche una canción preciosa de una chica muy mona pero no me dio tiempo a saber quien era, pero si el nombre del programa y hoy lo he descubierto: El grupo se llama Russian Red y la canción “Girls just want to have fun” Seria bueno que escucharais la canción mientras leéis mi entrada, pues es lo que he hecho yo. Escucharla una y otra vez.

Espero tener un carácter mas vivo las próximas entradas.

Cuidaos mucho y tapaos, que hace frío…

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